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Municipio de la provincia de Cadiz situado a 50 km al NO de su capital, en la ribera norte del río Guadalete. Posee un espectacular emplazamiento sobre La Peña, a 185 m sobre el nivel del mar, y una población de 26.437 habitantes. El término de Arcos es una zona intermedia que sirve de enlace entre la depresión del Guadalquivir, al oeste, y los declives de la Subbética, en la que abundan los terrenos arcillosos, de areniscas, margas y calizas, que generan muestras de relieve que sobrepasan los 200 o 300 m de altitud, como en las elevaciones de los Castillejos y La Perdiz, o los 400 m de la sierra de Aznar, en el sur. Goza de un clima mediterráneo, con temperaturas suaves y una alta pluviosidad entre los meses de octubre a marzo, que alimenta los cauces de sus dos más importantes ríos, el Guadalete y el Majaceite, además de otros muchos menores.
El nombre de la localidad deriva de la raíz latina ar arci, que significa fortaleza en la altura o a su abrigo. Medina Arkoasch, nombre con el que se le conoció durante la época musulmana, llegó a ser taifa independiente hasta el 1103, año en el que fue anexionada por Sevilla. Conquistada Sevilla por Fernando III el Santo en 1246, pasó a formar parte del Reino de Castilla, respetando la permanencia de la población musulmana. A finales del año 1264, y tras vencer una insurrección de la población hostil a Castilla, fue reconquistada definitivamente por Alfonso X, la población musulmana fue expulsada de la ciudad y se procedió a su repoblación.El valor demostrado por sus gentes durante la famosa batalla del Salado, les valió la concesión de la hidalguía por parte de Alfonso XI, así como la exención de tributos e impuestos.
A finales del siglo XVIII es ciudad de señorío secular, adscrita a la provincia de Sevilla. Su enclave en una de las regiones más latifundistas de España propició la existencia de continuas protestas sociopolíticas y la de una población, que en los años siguientes, luchó heroicamente contra el invasor francés.
El bello trazado urbano, con blancas e inclinadas callejas cruzadas por múltiples arcos y majestuosas rejerías, hacen de esta localidad una de las más bellas de España. No en vano, en marzo de 1962, todo su casco antiguo, desde la puerta de Matrera a la cuesta de Belén, fue declarado Monumento Histórico Nacional.Su casco urbano está dividido en dos conjuntos, la Ciudad Vieja, emplazada sobre el cerro y de origen medieval, y el ensanche del siglo XIX, a orillas del río Guadalete. En el primero de ellos se encuentran los más destacados monumentos de la ciudad, tales como:La iglesia de Santa María de la Asunción, enclavada en el antiguo solar que ocupó la mezquita musulmana, y construida entre los siglos XVI y XVIII. Posee una monumental fachada plateresca, con pórtico barroco sobre el que se alza la torre del reloj, coronada por el campanario. En su interior se despliegan tres naves de igual altura y ábside de estilo gótico flamígero con trazos renacentistas y dieciochescos. Resultan interesantes el retablo mayor, obra de Jerónimo Hernández y Andrés Ocampo, quienes iniciaron su construcción en el siglo XVI; la sillería barroca del coro, creada por Diego Roldán en el siglo XVIII; y las valiosísimas obras de arte que conserva, como el Mural de la Coronación de María, del siglo XV, una escultura de la Virgen del Rosario, y hermosas pinturas de Alonso Cano y Francisco de Rizzi. La iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, emplazada al otro lado de la roca, casi al borde del precipicio, de origen gótico y con torre de los siglos XVI y XVII. Se compone de una gran nave gótica flanqueada por capillas, en la que se encuentra el retablo más antiguo de la provincia, pintado por los hermanos Fernández de Guadalupe y con esculturas de Antón Vázquez, así como pinturas de Zurbarán, Ribera y Pacheco. El convento de la Encarnación, del que sólo se conserva la iglesia, con portada del gótico tardío. El convento de San Francisco, con pinturas de la escuela de Zurbarán y de Murillo. El convento de San Agustín, de corte renacentista y en el que se conserva la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la más venerada de la ciudad. La iglesia del Asilo de la Caridad, uno de los primeros monumentos andaluces de estilo colonial. La iglesia de San Juan de Dios, del primer barroco. La iglesia de la Misericordia, con portada de estilo barroco. El Ayuntamiento, con dos bellísimos artesonados de estilo mudéjar y un retrato de Carlos V atribuido a Goya.
El castillo Ducal, residencia de los duques de Arcos hasta la desaparición del señorío en el siglo XIX, del que se conservan dos de sus cuatro torres originales, la del Homenaje y la del Secreto.
El palacio del conde de Águila, con puerta mudéjar, entre otros. Al tiempo, se hace imprescindible mencionar rincones tan preciados como la calle Cuna, donde se encuentra la casa del mismo nombre, sinagoga de la antigua judería; el arco de Matrera, puerta este del recinto amurallado y frontera del denominado Barrio Bajo; y la fachada de la casa de los Espinosa, una de las más antiguas de Andalucía que recuerda la decisiva participación de las tropas de Arcos en la batalla del Salado, entre otros.
El propio emplazamiento natural de la localidad es un hermoso paisaje enmarcado por el río Guadalete y la peña donde se alza; el blanco intenso de los muros de sus casas es uno de los principales misterios y atractivos de un pueblo que Azorín señaló como el más bello de Andalucía.
Agricultura: cereales, almendras, aceite, naranjas, remolacha.
Ganadería: los caballos y la cría de los toros de lidia son sus principales recursos económicos.
Fiestas y folklore.-
Semana Santa, declarada de Interés Nacional, que culmina el domingo de Resurrección con la salida del toro del Aleluya que corren los mozos del pueblo, acompañados por una gran multitud procedente de toda la provincia gaditana y de las limítrofes.
Día de la patrona, la Virgen de las Nieves, el 5 de agosto.
Feria de San Miguel, durante los últimos días de septiembre.
Romería del Santo Cristo del Romeral, el 14 de septiembre.
La polea de maíz, el abajao, el ajo molinero, la sopa comendadora, los bollos de Semana Santa o las tagarninas esparragadas.